Es con penita pero también con el corazón lleno de amor y agradecimiento que nos despedimos de las personas que más nos han cuidado durante nuestro tiempo en Bolivia: las dueñas y las empleadas del hotel El Bosque. Ellas estaban ahí sin falta para acogernos cuando llegábamos muertas de cansancio después de semanas en las comunidades del río Maniqui. Nos cuidaron y ayudaron cuando nos enfermamos. Nos dieron los mejores datos para comprar lo que nos faltaba, comer algo rico, o cantar karaoke. Compartimos conversaciones, risas, almuerzos y las mejores meriendas con comida típica del Beni. Convirtieron nuestros cumpleaños (¡sobre todo el de Doña Maira, Jorge y Clara!) en eventos inolvidables.
Muchísimas gracias a Doña Maira, Cecilia, Eliana, María Esther, Lía, José-Luis, Antonio, Eiber y, la más importante, Danita. Las queremos mucho.