Según la cosmovisión Tsimane’, El Phapañaki’ era un gusano (o un picaflor según algunas personas) que se asoció con una viejita. Mientras la viejita cultivaba algodón, el Phapañaki tejía para que ella tuviera un sustento a través los tejidos. Así, ella se convirtió en Phanaki’: mujer tejedora. Esta historia habla de la cooperación en los procesos de creación, como pueden ser las artesanías.
Las mujeres de una comunidad cercana a San Borja nos comunicaron su deseo de impulsar sus artesanías. Durante nuestras conversaciones, nos compartieron una preocupación: cada vez son menos las jóvenes que saben tejer un saraij o elaborar un collar de semillas siguiendo las técnicas aprendidas de sus madres y abuelas. Sin embargo, de esta preocupación surgió una idea: crear un espacio en el que las distintas generaciones de mujeres pudieran reunirse para compartir y recuperar estas habilidades. Pero la idea no termina ahí, ya que surgió la posibilidad de crear una asociación para vender sus piezas artísticas en ferias y otros eventos, generando así una fuente de ingresos para quienes participan en ella.
Todas las mujeres del equipo (Viqui, Júlia, Alex, Clara y Mireia) contribuimos, en diferentes fases, al impulso de esta actividad sustentable y a la creación de la asociación Phanakis. Preparamos con mucha ilusión una serie de talleres para compartir herramientas sobre cómo crear y gestionar una asociación productiva. Estos encuentros han sido una oportunidad para capacitar, aprender, escuchar y comprender mejor las experiencias, necesidades e ideas de nuestras compañeras Tsimane’. Estas artesanías están ligadas a sus tierras y manteniendo esta práctica ancestral, se contribuye al conocimiento y preservación de sus bosques y plantas, a la transferencia generacional de conocimientos, y se impulsa la solvencia económica e independencia de las mujeres.
Apoyar este proceso es también una forma de devolver, aunque sea en pequeña medida, todo lo que hemos aprendido con ellas. Al fin y al cabo, la investigación no tiene por qué seguir un camino de una sola dirección, también puede ser una oportunidad para recordar y reconstruir saberes. Esperemos que Phanakis continue tejiendo hilos de colaboración entre todas. ¡Seguimos aprendiendo y fortaleciéndonos juntas!