Uno de los momentos más impactantes de nuestro taller inaugural fue una sesión dedicada a “Abordar las relaciones de género en nuestra investigación con el pueblo Tsimane’”. Comprender cómo el género moldea el conocimiento, las responsabilidades y las oportunidades es fundamental para realizar una investigación rigurosa y respetuosa. En esta sesión, reflexionamos juntas sobre cómo incorporar de manera significativa una perspectiva de género en nuestro proyecto, desde el diseño de entrevistas y actividades participativas hasta la interpretación del conocimiento, los medios de subsistencia y el cambio ambiental dentro de las comunidades.
La sesión generó un valioso espacio para el diálogo y la mentoría. Las integrantes del equipo, Júlia Orrit, Mireia Alcántara-Rodríguez y Clara Martínez-Soares, tuvieron la oportunidad de aprender directamente de Isabel Díaz-Reviriego, Karla Ramírez-Capetillo y Sandrine Gallois, tres investigadoras con amplia experiencia trabajando con comunidades indígenas y prestando especial atención a la dinámica de género tanto en la investigación como en la práctica. Sus experiencias y perspectivas nos ayudaron a reflexionar críticamente sobre nuestros propios métodos y responsabilidades como investigadoras.
Estas conversaciones nos recordaron que integrar una perspectiva de género no es simplemente una capa adicional de análisis, sino un paso necesario para realizar investigaciones más significativas y equitativas. Las relaciones de género a menudo determinan cómo las personas acceden a los recursos naturales, los utilizan y los cuidan, e influyen, por lo tanto, en la forma en que se genera, comparte y mantiene el conocimiento sobre la naturaleza. Reconocer que las personas de diferentes géneros interactúan con sus entornos de maneras distintas nos permite comprender mejor la riqueza y diversidad de los sistemas de conocimiento indígenas. Al reconocer y valorar estas contribuciones específicas de género, la investigación puede ayudar a respaldar iniciativas más inclusivas para mantener y revitalizar los sistemas de conocimiento biocultural, contribuyendo así a una mayor equidad y justicia social.